Por Antonio Mora Ayora
«Señor, no soy digno de que entres en mi casa pero una palabra tuya bastará para sanarme»
Llevo 30 años en el mundo de la radio, 16 de ellos en Cantabria pero, los sucesivos gobiernos de Cantabria (PP-PRC , PSOE-PRC y PP), con los que siempre mantuve una excelente relación personal, me han hecho llegar a la conclusión, de una u otra forma, de que «no soy digno» de optar a obtener las licencias necesarias, para crear una cadena de emisoras en Cantabria, con una programación de 24 horas desde Santander, realizada por periodistas y trabajadores cántabros. Esta idea, es una entelequia en esta región entre otras cosas porque no interesa.
En esta tierra, que devora a sus mejores hijos y aúpa a los mediocres e intrigantes fontaneros de pasillos, los poderes fácticos, bajo la tutela de los medios de Madrid, nunca lo permitirán.
Algunos proyectos, que se presentaron a los concursos públicos de FM, con ese disfraz de interés regional, solo para adecuarse a las bases, y obtuvieron la bendición, acabaron fagocitados por las cadenas de Madrid convirtiéndose en meras delegaciones de cadenas nacionales en Santander sin programación propia.
Tras la última experiencia concursal en 2011, cuando Revilla y en mayor medida Gorostiaga, desde «su» Consejería de Industria, otorgaron licencias de FM a «ciertos» amigos y afines, a sus postulados e intereses políticos y «económicos», perpetrando una «presunta» prevaricación, acabé asumiendo la realidad y… desde ese momento he sido feliz.
La «presunta» prevaricación fue definitivamente aceptada y bendecida, sumisamente, por los juristas de la Consejería de Presidencia, a pesar de que fue denunciada administrativamente, ante el nuevo Consejo de Gobierno, que con la técnica del silencio administrativo y los hechos consumados, obviaron el conflicto…
Los antiguos dirían que no estaba de dios que este humilde comunicador obtuviera el favor de los poderosos… y seguramente así es. Igual en u otra vida… si existe.
Ahora me dedico tan solo ha hacer lo que mas me gusta, radio. Dirijo una emisora, presento varios programas y disfruto haciendo lo que me gusta, habiendo renunciado a delirios empresariales, reservados para una casta a la que me honra no pertenecer… por desgracia tuvieron que pasar muchos años y acontecimientos para llegar a mi actual estado de felicidad zem.
Ahora la historia se repite. Recientemente el actual gobierno ha convocado un nuevo concurso y, antes de abrirse las propuestas presentadas, una de las empresas ya ha recurrido las bases del concurso «por el elevado tufillo que desprenden» según el recurrente.
Este recurso, a las bases, habilita posteriormente a esta empresa a realizar, un futuro recurso judicial, ante la mas que probable «polémica» resolución… el querellante denomina esta acción como «morir matando»… «ya que seguro que las frecuencias se las darán a cadenas de Madrid y a «ciertos» amigos y afines a sus postulados e intereses políticos y «económicos», como siempre sucede, pues «al menos les toco los… y preparo ya el recurso judicial futuro» me comentaba el recurrente…
Ni que decir tiene que ahora, viendo los toros desde la barrera, al asumir que «no soy digno de optar a una licencia de radio en Santander», puedo ser cronista independiente de este proceso, que no ha hecho mas que comenzar…
Con el recurso presentado, el concurso se detiene un tiempo, y todo vuelve a empezar… seguiremos informando… simplemente informando, sin realizar ningún tipo de valoración que nuestros inteligentes lectores realizarán fácilmente.
